sábado, 21 de enero de 2012

Capítulo 20 ¿Un paseo por el bosque?

¿Estaba soñando? ¿O era una pesadilla? Corría porque alguien me estaba persiguiendo, era de noche y yo miraba de vez en cuando hacia atrás, tenía miedo, mucho miedo. Espera, esa chica no era yo, creo... El caso es que me sentía como si yo fuera esa chica, como si yo fuera la que estaba corriendo, como si yo fuera la que estaba muerta de miedo. Sentía su miedo como si fuera el mio, me detuve, (bueno, ella) y me pegué contra la pared mientras miraba a mi atacante, por alguna razón no podía verle el rostro.

-Por favor -le suplicaba entre sollozos -no me hagas daño...

 Me sentía como si fuera yo la que le suplicaba ¿por qué?

-Lo siento preciosa, pero me temo que eso no va a ser posible -dijo mi atacante, al que seguía sin poder verle el rostro.

-No, por favor, ¡No! -grité yo. -No, ¡Nooo!

Me desperté gritando y con la respiración acelerada. Estaba tumbada en una cama, y no era la mía. Me detuve a ver el sitio donde me encontraba, yo reconocía este sitio, era la habitación de Sam. Lo busqué con la mirada y lo encontré de pie junto a la puerta mirando hacia el suelo, parecía algo tenso. Levantó la cabeza y nuestras miradas se encontraron, yo sentí una especie de cosquilleo en el estómago, y no podía apartar la mirada de el, de esos ojos verdes, de su rostro... el rostro más hermoso que había visto. Entonces el apartó la mirada, y durante unos 2 minutos hubo un silencio bastante incómodo. Yo me puse a juguetear con un mechón de mi pelo.

-Estas... ¿bien? -preguntó Sam de repente, interrumpiendo el silencio.

Yo lo miré nuevamente, parecía preocupado.

-Si, estoy bien, ¿qué ha pasado? -pregunté.

-Te desmayaste -dijo el -¿es qué no te acuerdas?

Me encogí de hombros, todo lo que había pasado lo tenía algo borroso.

-No mucho, la verdad. -admití.

El parecía bastante preocupado, me gustaba que se preocupara por mi.

-Pero seguro que fue porque aun no había cenado -dije para tranquilizarlo -últimente apenas como.

Eso no parecía tranquilizarlo mucho. Se acercó a la cama donde ahora me encontraba sentada.

-¿Estas segura de qué estas bien? -volvió a preguntar.

Yo asentí y me levanté de la cama para de mostrarle, que al menos podía ponerme en pie.  Pero cuando estuve de pie, me tambalee un poco y casi me caigo, Sam me sujeto justo a tiempo.

-Mmm... puede que me me encuentre un poquito mareada -admití.

El asintió, y yo me puse derecha nuevamente.

-Gritabas -dijo Sam, yo lo miré sin entenderle -en sueños. -Aclaró.

-Oh, ¿he hablado en sueños? -pregunté, el asintió -bueno, era un sueño extraño... -de repente Sam parecía bastante interesado, asi que empecé a contarle el sueño -yo estaba corriendo... bueno, la chica de mi dibujo. Creo que corría porque alguien me perseguía, me sentía muy asustada, y corría para huir de él, pero me encontré en una especie de callejón sin salida y luego le supliqué que no me hiciera daño, pero el no... -me quedé en silencio un momento -Un sueño bastante raro ¿no crees?

Miré a Sam, pero de repente su mirada se había vuelto sombría y miraba hacia el suelo. ¿Me pregunté a que se debía esa reacción? Apretó las manos hasta convertirlas en puños. Dio media vuelta y dijo algo que no alcancé a oír, di un paso hacia el, que seguía de espaldas.

-Sam... -empecé a decir.

El se giró nuevamente hacia mi, su rostro reflejaba dolor. Y después fue todo muy rápido, sin darme cuenta me encontraba entre los brazos de Sam, me estrechaba tan fuerte contra el que casi no podía respirar, pero el caso es que no me importaba, cerré los ojos y apoyé mi cabeza en su pecho.

-Lo siento tanto Gabriella, todo esto es por mi culpa -me susurró.

No entendía a que se refería con eso, ¿su culpa? ¿el qué? Quería preguntarle a que se refería con eso, pero no quería estropear este momento, así que nos quedamos abrazados un rato más, me sentía como en una nube, como si...

-¡Wow! No quería interrumpir a los tortolitos -dijo alguien detrás de nosotros.

Sam se apartó de mi tan veloz como un rayo, y yo me ruboricé igual de rápido. Di la vuelta lentamente y vi a Alex apoyado en el marco de la puerta, claro, debí suponerlo. Él nos mostró una de esas sonrisas pícaras de las suyas.

-Enserio, siento haber interrumpido, pero si queréis puedo irme y dejaros solos para que hagáis vuestras... cosas- dijo guiñándome un ojo.

Yo me puse más roja aún, si es que eso era posible.

-Alex, ¿quieres dejar de decir estupideces? ¿Qué quieres? -preguntó Sam.

-Nada, solo venía a ver como se encontraba Gaby- dijo señalándome con un movimiento de cabeza.

¿Gaby? Bueno, al menos era mejor que "rubita".

-Estoy bien, gracias por preocuparte -dije medio sonriendo.-No ha sido más que un tonto desmayo, no hay porque preocuparse, y he tenido una pesadilla de lo más extraña, pero nunca les doy importancia a mis pesadillas –admití.

Alex y Sam intercambiaron miradas. Me estaba hartando de tanto misterio, quería que me respondieran a unas cuantas preguntas, y también quería averiguar quién era Cat.  Mi mirada se posó en el reloj de pared, y abrí los ojos de par en par ¡¿Eran las nueve y media?!

-¡Mierda! –exclamé sin pensar.

Los dos hermanos se volvieron a concentrar en mí. Yo sonreí tímidamente. Dios, se me había olvidado la cita con Austin, bueno, no era una cita, solo me iba a dar clases de guitarra. Supongo que Ashley había dicho que era una “cita” tantas veces, que ya me lo había creído hasta yo. ¿Cómo es qué el tiempo se pasaba tan rápido? Se supone que habíamos quedado a las ocho y media, y yo… le he dejado plantado. Pero yo no podía haber sabido que me iba a desmayar, eso está claro. Tenía que irme ahora, miré a los chicos nuevamente.

-Tengo que irme –dije.

-Vale, te acompaño –se ofreció Alex.

Eso me pareció bastante sospechoso, ¿por qué quería acompañarme Alex? Lo estudié un momento pero no vi indicios de que estuviera tramando algo.

-Me conozco perfectamente bien el camino de vuelta a mi habitación, Alexander - dije yo.


Él me miró de mala manera. Lo había hecho aposta, sabía que no le gustaba que le llamaran por su nombre completo. Se acercó a mi, y miró a Sam, éste asintió. Yo los miré confusa, entonces Alex me cogió del brazo y me arrastró fuera de la habitación. Me cogía del brazo fuerte, pero tampoco es que me hiciera daño. Me condujo fuera del edificio.

-¡Eh! -protesté intentando zafarme. -Oye, no tienes que llevarme como si fuera una niña pequeña, ya pillo la indirecta, no queréis que os espíe más. Entendido.

-No te acompaño por eso -dijo mientras me seguía conduciendo hacia la salida.

-¿Entonces? -pregunté incrédula.

Se detuvo un momento.

-Vale, ¿qué pasaría si te volvieras a desmayar? Digamos... por algún rincón del bosque, y si uno de los nuestros te encontrara, entonces... -no acabó la frase.

Lo entendía, sí, tenía sentido, era muy probable que eso pudiera suceder. Pero yo quería ir a la habitación de Austin, y no iba a poder hacerlo si Alex me acompañaba. El me miró con esos ojazos verdes, idénticos a los de su hermano, y algo parecidos a los míos, aunque no creo que mis ojos fueran igual de bonitos. Supongo que estaba esperando una respuesta o algo así, lo único que hice fue asentir. Cuando iba a volver a arrastrarme yo dije:

-Pero... No hace falta que me arrastres, puedo ir yo sola ¿vale?

El me soltó el brazo, y me hizo  un gesto para que lo siguiera, y eso hice. Cuando estuvimos fuera del edificio, me detuve. El también se detuvo al darse cuenta de que yo lo había hecho, y me miró.

-¿Y ahora qué? -preguntó irritado.

-No puedes acompañarme -respondí. El abrió la boca para protestar, pero yo lo acallé con un movimiento de mano -Mira, se supone que yo no tendría que estar aquí, ya sabes, en el bosque, y tampoco quiero llamar la atención como la otra vez -el seguía sin entenderme -Eso es lo que ocurriría si me acompañaras tú, un estudiante de la "clase nocturna".

 Entonces pareció entenderlo, menos mal, a lo mejor si podía librarme de él. Además, también era cierto que no me gustaba llamar la atención, como aquella vez que Sam me acompañó a la enfermería, o cuando me acompañó a mi habitación. Volví a mirar a Alex, que parecía pensativo.

-Bueno, pues no pasa nada, ya me voy yo solita -dije haciendo ademán de marcharme.

El me cogió del brazo, otra vez. Ya decía yo, había sido demasiado bueno para ser verdad.

-Espera un momento rubita -dijo.

-Creía que ahora me llamabas Gaby.

-Eso solo delante de mi hermano, no le gusta que te llame rubita - se encogió de hombros.

Bien, a mi tampoco me gustaba que me llamara "rubita", yo a él no le llamaba "castañito" por tener el pelo castaño claro. Con la de veces que le había dicho que no me llamara así, y nunca me había hecho caso, y ahora se lo decía Sam, y a él si le hacía caso, claro. Todo el mundo parecía hacer caso a lo que Sam decía.
Me di cuenta de que Alex me estaba mirando con una ceja arqueada.

-¿Qué? -pregunté.

-Nada. -Dijo moviendo la cabeza de un lado a otro -Bueno, ya te lo he dicho, no puedo dejar que te vayas sola.

-Pero no me va a pasar nada, lo prometo. -dije, pero mi promesa no le convencía en absoluto.

Miré hacía el suelo y vi una rama partida por la mitad, me agaché para cogerla, y se la enseñé. Él me miró confuso.

-Mira, lo ves, ahora tengo un arma -dije agitando la rama -Será algo así como una estaca, así que si un vampiro se me acerca...

 -No va así -me interrumpió él. -Tiene que ser una estaca de plata.

 Ahora era yo la que estaba confusa.

 -¿Pero eso no era para los hombres lobo? -Pregunté.

 Él puso los ojos en blanco.

-Enserio rubita, tienes que dejar de ver esas cutres películas de terror.

Yo lo fulminé con la mirada, no eran cutres... vale, puede que fueran un poquito cutres. Ese era mi pasatiempo favorito en Halloween, es lo que solía hacer, ver pelis de terror, de esas que echaban por la tele, me quedaba viéndolas hasta la una o dos de la madrugada. Pero eso era antes. Sacudí la cabeza.

-Bueno, da igual, lo que sea, de verdad que puedo ir yo sola Alex -seguí insistiendo -No necesito guardaespaldas.

-No... se -dijo dudando un poco, a lo mejor lo estaba empezando a convencer. -Si Sam se entera...

-Pero no lo hará. -lo interrumpí -Venga, porfaa, porfaa, porfaaa, porfaa, porfaaaaa.

-Oh, vale -dijo el rindiendose.

Suspiró, y yo me puse a dar saltitos de alegría, había conseguido lo que quería, eso no me pasaba muy a menudo.

-Gracias, Alex -dije, y me acerqué y le di un beso en la mejilla.

El se puso rígido, y me miró con cara rara, yo me ruboricé enseguida.

-Bueno, sera mejor que me marche... -dije dando media vuelta para irme.

El seguía igual de callado, me detuve y dije:

-Ahora que lo pienso, ¿sabes que podría llamarte Alexa?

Me lanzó una mirada envenenada.

-Ni se te ocurra.

Yo sonreí y me fui de ahí antes de que cambiara de opinión. Cuando salí del bosque me fui corriendo hacia el edificio de las habitaciones de los chicos, cuando llegué a la entrada una mujer de pelo igual o más oscuro que el carbón, me detuvo, llevaba el pelo recogido en un moño, unos pantalones negros y una blusa azul.

 -Señorita, sabe que esta prohibido la entrada a las habitaciones de lo chicos, ¿no es cierto? -preguntó.

 Yo asentí, parecía una mujer bastante estricta, ¿sería la nueva encargada? Porque nunca la había visto por aqui.

-Es hora de que vaya a su habitación.

-Pero...Yo... mi amigo... -titubée mientras la encargada me miraba expectante.

¡Joder! Mi mente había escogido este preciso momento para quedarse en blanco, no se me ocurría ninguna mentira, así que me decanté por rendirme.

-Esta bien, ya me voy a mi habitación, señorita encargada -dije.

Ella asintió y me hizo un gesto para que me marchara, y eso hice. Me dirigí a mi habitación arrrastrando los pies, me sentía muy mal por haberle dado plantón a Austin. Pero bueno, mañana sería otro día, ya me disculparía con él mañana. Eché un último vistazo hacia el bosque y entré en el edificio de las habitaciones de las chicas.

A la mañana siguiente, a primera hora de la mañana, me dirigí corriendo hacia el edificio de las habitaciones de los chicos y antes de entrar vi a Justin saliendo, decidí acercarme a él.

-Hola Justin -saludé con la respiración entrecortada por la carrera.

Me miró de arriba a abajo.

-Ah, hola -saludó.

Me aparté un mechón de pelo de la cara y le pregunté:

-¿Has visto a Austin?

-No -respondió -Cuando me desperté ya no estaba, el es de los que se levantan temprano, pero no tan temprano -se encogió de hombros -Ayer le vi un poco triste, al parecer había quedado con una chica, pero no vino.

Gemí. Oh, dios, seguro que Austin en estos momentos me estaría odiando, y no le culpaba, la verdad. Agaché un poco la cabeza, y asentí.

-Gracias.

-Si lo veo, le diré que le estas buscando -me dijo él.

Volví a asentir y me dirigí hacia el comedor para desayunar.


Al acabar la última clase del día, me dirigía a hacia mi habitación. No había visto a Austin en todo el día, ni a la hora del desayuno, ni a la hora del almuerzo, ni en los pasillos, ni en la bliblioteca, ni en ningún sitio. De hecho, estuve a punto de colarme en el vestuario de los chicos, pensé que a lo mejor estaría allí, después de una clase de gimnasia, pero antes de entrar vi pasar por ahí a un tío medio desnudo,.y después de eso di media vuelta y me marché. Sacudíla cabeza al recordarlo, espeluznante. No sé, era como si se hubiese esfumado, y lo que me daba vueltas a la cabeza, era si yo había tenido la culpa. Suspiré, en clase de Francés, como es natural, Ashley me preguntó que tal había estado mi "cita", ya que ayer no había tenido la oportunidad de hacerlo, cuando yo había llegado a mi habitación ella no estaba allí. Le dije que había estado bien, y que Austin era un buen profesor de guitarra. Sí, mentí, como últimamente suelo hacer, pero era una mentira muy pequeña, no le hacía daño a nadie. Ya estaba casi en la entrada del edificio, cuando vi al otro lado del campus a... ¿Austin? Sí, estaba segura de que era él. Me dirigí corriendo hacía él, y cuando ya estaba a unos metros de él, me puse a chillar.

-¡Austin!¡Austin! Espera un momento, por favor.

Una chica que pasaba por ahí me miró como si estuviera loca, y creo que la oí murmurar: "chiflada". Me daba igual.

-¡Aust...!

Sin darme cuenta me encontraba tirada en el suelo, comiendo césped. Estaba tan concentrada en correr y llamar a Austin, que ni me había fijado en la estúpida piedra con la que me había tropezado. Me puse de rodillas y empecé a quitarme las hojitas de césped que tenía en el pelo, oí que alguien se acercaba a mí. Levanté la mirada, y vi que era Austin, yo sonreí. El me tendió una mano y yo la cogí y me levanté.

-Gracias -el me miró -debo de estar hecha una mierda -dije mientras seguía quitandome los restos de hoja, del pelo.

-No, estas bien, solo te has ensuciado un poco los vaqueros, y la cara.

Asentí, y me limpié la cara con una mano, con los vaqueros no creo que pudiera hacer nada así que lo dejé. Lo volví a mirar. Estaba preparada para recitarle el discurso que había estado ensayando. Tomé aire.

-Oye, Austin, yo... siento mucho no haber podido ir a la clase de guitarra, lo siento mucho, de verdad -empecé -pero es que me quedé dormida, y cuando me desperté ya era demasiado tarde -tecnicamente esa parte no era mentira -Intenté ir a tu habitación, pero la nueva encargada no me dejó entrar, lo siento -volví a disculparme.

El empezó a negar con la cabeza.

-No pasa nada, no tienes porque disculparte, eso le puede pasar a cualquiera -dijo él con una sonrisa.

-¿Eso significa que no estas enfadado conmigo? -pregunté esperanzada.

-No, claro que no, ¿por qué tendría que estar enfadado contigo?

Suspiré aliviada.

-Nada, es igual, temía que ya no quisieras ser mi amigo, porque lo cierto es que me caes muy bien Austin.

-Tu también me caes muy bien, y claro que podemos seguir siendo amigos -me dijo él.

Me encantaba Austin, era muy simpático, al final no había tenido que soltarle el discurso de emergencia que me había preparado por si decía que no me perdonaba.

-Bueno, podemos quedar otro día para lo de la clase de guitarra, mañana tengo un examen, y hoy no puedo.

-Claro -respondí.

El asintió, y de repente su mirada se fue a otro sitio. Yo seguí la dirección de su mirada, y vi el bosque, eso me desconcertó un poco, ¿por qué estaba Austin mirando hacia allí? Sacudió la cabeza, y volvió a mirarme.

-Perdona -se disculpó.

-Tranquilo -dije yo -Esto... ¿tienes que marcharte ahora?

-Hummm... bueno, supongo que si, pero...

-Quiero compensarte -lo interrumpí, el me miró con cara rara -bueno, si tu quieres, claro.

Se lo pensó un momento.

-¿Cómo? .preguntó incrédulo.

Eso ya lo había pensado, hacia solo un minuto, pero lo había pensado.

-¿Qué te parece si vamos a dar un paseo por el bosque?

-¿Un paseo por el bosque? -preguntó, y yo asentí-Pero eso esta... prohibido, o algo así, ¿no?

-Sí, pero... solo estaremos unos minutos. -le aseguré.

Empezó a negar, ¿por qué no quería ir? Hace solo un momento estaba mirando hacía allí ¿y no quería ir?

-No se... -ahora parecía dudar.

-Venga, sólo sera un momento, te lo prometo.

Me miró a los ojos, y luego asintió. ¡Bien! Esto era un récord, había conseguido lo que quería dos veces, y en menos de una semana.

-Pero solo sera un momento ¿no?

Yo volví a asentir. Entonces nos dirigimos hacía el bosque, pero antes echamos un vistazo por si alguien nos veía. Nos adentramos en el bosque, lo único que quería hacer era comprobar una cosa...

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En primer lugar, quería decir que lo siento mucho, de verdad de la buena, siento no haber publicado en meses u.u' Pero es que me entró una especie de bajón: No se qué escribir/mi historia es una mierda. Y por eso borré el blog, si no os habíais enterado, lo había borrado xD
Aqui os dejo el capítulo 20! que guaaay haha, no se si os gustará, pero aqui os lo dejo. Intentaré publicar pronto, aunque no creo que pueda la semana que viene, porque tengo 2 exámenes y tengo que estudiar :P
Bueno, muchos besos!!

Noee;)

9 comentarios:

  1. a mi me encnta tu nove, no se por que la habrias borrado si esta my padre. Pero lo bueno es que ya subiste nuevo cap :), publik pronto besos
    anastasia

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  2. Ejem, si vivi ese bajon, xD
    Daltonica! Ahora como me lo leo entero? Ale,veo tu blog naranja, lalala daltonismo! xD En fin, leeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeere lelelele

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  3. Que lo habías borrado?? Ni se te ocurra hombre! Claro, ya decía yo que hacía mucho tiempo que no publicabas.Tu historia es una de las pocas que leo y me hace estar enganchada. De verdad, no tienes que ponerte de bajón, aunque lo comprendo, pero esque tu historia es genial!
    Bueno, espero que publiques pronto...

    Besos!!

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  4. Hooolaa :)

    anastasia: Graaaciaas, me alegro que te gusteee mi novelaaa, intentaré publicar prontoo
    Carmen: Hahaha siento que tuvieras que vivir ese bajon conmigoo xD Estaas locaa!! daltonica!!
    Laurta: Sii, lo había borrado, cuando me dan esoos bajonees hago cosas peores xD Me alegroo de que te gustee mi historia y de que estes tan enganchada!! graciaas por seguir comentandomee ;)
    Gracias a todas por darme animos para seguir escribiendoo! :D
    Publicaré prontito, creooo haha
    Muchos besoos!

    Noee;)

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  5. ola solo quería decirte que me gusta mucho tu novela me gustaría que subieras mas capítulos por que esta buena la novela me gustaría que respondieras a los comentarios mas rápido y nos hicieras caso y no seas de las típicas que empiezan algo y lo dejan a mediaste entiendo pero esta novela esta buena

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  6. PUBLICA A LA DE YA!!! quiero otro capitulo :D
    besos anastasia

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  7. Siento mucho tener tan abandonado este blog!! lo sientoo! Me habian castigado sin ordenador! u.u' De verdad que lo siento! Y espero poder publicar pronto! Me he llenado de ideas para la historia! Gracias por comentarme!!
    Muchos besos! ^^

    Noee;)

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  8. hola ;) siento haber estado ausente tanto tiempo. lo siento mucho :( como q ibas a dejar la historia a medias??? ni se te ocurra q está mbn y tengo mis metodos de convencion je je XD es broma pero está mbn no pienses si quiera en dejarla eh?? bss publica pronto ¡¡¡ ;)

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  9. Hola!!!
    Me encanta tu blog. Espero que continues tu historia porque esta muy bien :)
    Yo tambien tengo un blog en el que escribo una historia asi que (si quieres) pasate: unahistoriadeamormas1.blogspot.com
    Un beso :)

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Gracias por comentar ^^
vuestros cometarios me animan a seguir escribiendo