sábado, 21 de enero de 2012

Capítulo 20 ¿Un paseo por el bosque?

¿Estaba soñando? ¿O era una pesadilla? Corría porque alguien me estaba persiguiendo, era de noche y yo miraba de vez en cuando hacia atrás, tenía miedo, mucho miedo. Espera, esa chica no era yo, creo... El caso es que me sentía como si yo fuera esa chica, como si yo fuera la que estaba corriendo, como si yo fuera la que estaba muerta de miedo. Sentía su miedo como si fuera el mio, me detuve, (bueno, ella) y me pegué contra la pared mientras miraba a mi atacante, por alguna razón no podía verle el rostro.

-Por favor -le suplicaba entre sollozos -no me hagas daño...

 Me sentía como si fuera yo la que le suplicaba ¿por qué?

-Lo siento preciosa, pero me temo que eso no va a ser posible -dijo mi atacante, al que seguía sin poder verle el rostro.

-No, por favor, ¡No! -grité yo. -No, ¡Nooo!

Me desperté gritando y con la respiración acelerada. Estaba tumbada en una cama, y no era la mía. Me detuve a ver el sitio donde me encontraba, yo reconocía este sitio, era la habitación de Sam. Lo busqué con la mirada y lo encontré de pie junto a la puerta mirando hacia el suelo, parecía algo tenso. Levantó la cabeza y nuestras miradas se encontraron, yo sentí una especie de cosquilleo en el estómago, y no podía apartar la mirada de el, de esos ojos verdes, de su rostro... el rostro más hermoso que había visto. Entonces el apartó la mirada, y durante unos 2 minutos hubo un silencio bastante incómodo. Yo me puse a juguetear con un mechón de mi pelo.

-Estas... ¿bien? -preguntó Sam de repente, interrumpiendo el silencio.

Yo lo miré nuevamente, parecía preocupado.

-Si, estoy bien, ¿qué ha pasado? -pregunté.

-Te desmayaste -dijo el -¿es qué no te acuerdas?

Me encogí de hombros, todo lo que había pasado lo tenía algo borroso.

-No mucho, la verdad. -admití.

El parecía bastante preocupado, me gustaba que se preocupara por mi.

-Pero seguro que fue porque aun no había cenado -dije para tranquilizarlo -últimente apenas como.

Eso no parecía tranquilizarlo mucho. Se acercó a la cama donde ahora me encontraba sentada.

-¿Estas segura de qué estas bien? -volvió a preguntar.

Yo asentí y me levanté de la cama para de mostrarle, que al menos podía ponerme en pie.  Pero cuando estuve de pie, me tambalee un poco y casi me caigo, Sam me sujeto justo a tiempo.

-Mmm... puede que me me encuentre un poquito mareada -admití.

El asintió, y yo me puse derecha nuevamente.

-Gritabas -dijo Sam, yo lo miré sin entenderle -en sueños. -Aclaró.

-Oh, ¿he hablado en sueños? -pregunté, el asintió -bueno, era un sueño extraño... -de repente Sam parecía bastante interesado, asi que empecé a contarle el sueño -yo estaba corriendo... bueno, la chica de mi dibujo. Creo que corría porque alguien me perseguía, me sentía muy asustada, y corría para huir de él, pero me encontré en una especie de callejón sin salida y luego le supliqué que no me hiciera daño, pero el no... -me quedé en silencio un momento -Un sueño bastante raro ¿no crees?

Miré a Sam, pero de repente su mirada se había vuelto sombría y miraba hacia el suelo. ¿Me pregunté a que se debía esa reacción? Apretó las manos hasta convertirlas en puños. Dio media vuelta y dijo algo que no alcancé a oír, di un paso hacia el, que seguía de espaldas.

-Sam... -empecé a decir.

El se giró nuevamente hacia mi, su rostro reflejaba dolor. Y después fue todo muy rápido, sin darme cuenta me encontraba entre los brazos de Sam, me estrechaba tan fuerte contra el que casi no podía respirar, pero el caso es que no me importaba, cerré los ojos y apoyé mi cabeza en su pecho.

-Lo siento tanto Gabriella, todo esto es por mi culpa -me susurró.

No entendía a que se refería con eso, ¿su culpa? ¿el qué? Quería preguntarle a que se refería con eso, pero no quería estropear este momento, así que nos quedamos abrazados un rato más, me sentía como en una nube, como si...

-¡Wow! No quería interrumpir a los tortolitos -dijo alguien detrás de nosotros.

Sam se apartó de mi tan veloz como un rayo, y yo me ruboricé igual de rápido. Di la vuelta lentamente y vi a Alex apoyado en el marco de la puerta, claro, debí suponerlo. Él nos mostró una de esas sonrisas pícaras de las suyas.

-Enserio, siento haber interrumpido, pero si queréis puedo irme y dejaros solos para que hagáis vuestras... cosas- dijo guiñándome un ojo.

Yo me puse más roja aún, si es que eso era posible.

-Alex, ¿quieres dejar de decir estupideces? ¿Qué quieres? -preguntó Sam.

-Nada, solo venía a ver como se encontraba Gaby- dijo señalándome con un movimiento de cabeza.

¿Gaby? Bueno, al menos era mejor que "rubita".

-Estoy bien, gracias por preocuparte -dije medio sonriendo.-No ha sido más que un tonto desmayo, no hay porque preocuparse, y he tenido una pesadilla de lo más extraña, pero nunca les doy importancia a mis pesadillas –admití.

Alex y Sam intercambiaron miradas. Me estaba hartando de tanto misterio, quería que me respondieran a unas cuantas preguntas, y también quería averiguar quién era Cat.  Mi mirada se posó en el reloj de pared, y abrí los ojos de par en par ¡¿Eran las nueve y media?!

-¡Mierda! –exclamé sin pensar.

Los dos hermanos se volvieron a concentrar en mí. Yo sonreí tímidamente. Dios, se me había olvidado la cita con Austin, bueno, no era una cita, solo me iba a dar clases de guitarra. Supongo que Ashley había dicho que era una “cita” tantas veces, que ya me lo había creído hasta yo. ¿Cómo es qué el tiempo se pasaba tan rápido? Se supone que habíamos quedado a las ocho y media, y yo… le he dejado plantado. Pero yo no podía haber sabido que me iba a desmayar, eso está claro. Tenía que irme ahora, miré a los chicos nuevamente.

-Tengo que irme –dije.

-Vale, te acompaño –se ofreció Alex.

Eso me pareció bastante sospechoso, ¿por qué quería acompañarme Alex? Lo estudié un momento pero no vi indicios de que estuviera tramando algo.

-Me conozco perfectamente bien el camino de vuelta a mi habitación, Alexander - dije yo.


Él me miró de mala manera. Lo había hecho aposta, sabía que no le gustaba que le llamaran por su nombre completo. Se acercó a mi, y miró a Sam, éste asintió. Yo los miré confusa, entonces Alex me cogió del brazo y me arrastró fuera de la habitación. Me cogía del brazo fuerte, pero tampoco es que me hiciera daño. Me condujo fuera del edificio.

-¡Eh! -protesté intentando zafarme. -Oye, no tienes que llevarme como si fuera una niña pequeña, ya pillo la indirecta, no queréis que os espíe más. Entendido.

-No te acompaño por eso -dijo mientras me seguía conduciendo hacia la salida.

-¿Entonces? -pregunté incrédula.

Se detuvo un momento.

-Vale, ¿qué pasaría si te volvieras a desmayar? Digamos... por algún rincón del bosque, y si uno de los nuestros te encontrara, entonces... -no acabó la frase.

Lo entendía, sí, tenía sentido, era muy probable que eso pudiera suceder. Pero yo quería ir a la habitación de Austin, y no iba a poder hacerlo si Alex me acompañaba. El me miró con esos ojazos verdes, idénticos a los de su hermano, y algo parecidos a los míos, aunque no creo que mis ojos fueran igual de bonitos. Supongo que estaba esperando una respuesta o algo así, lo único que hice fue asentir. Cuando iba a volver a arrastrarme yo dije:

-Pero... No hace falta que me arrastres, puedo ir yo sola ¿vale?

El me soltó el brazo, y me hizo  un gesto para que lo siguiera, y eso hice. Cuando estuvimos fuera del edificio, me detuve. El también se detuvo al darse cuenta de que yo lo había hecho, y me miró.

-¿Y ahora qué? -preguntó irritado.

-No puedes acompañarme -respondí. El abrió la boca para protestar, pero yo lo acallé con un movimiento de mano -Mira, se supone que yo no tendría que estar aquí, ya sabes, en el bosque, y tampoco quiero llamar la atención como la otra vez -el seguía sin entenderme -Eso es lo que ocurriría si me acompañaras tú, un estudiante de la "clase nocturna".

 Entonces pareció entenderlo, menos mal, a lo mejor si podía librarme de él. Además, también era cierto que no me gustaba llamar la atención, como aquella vez que Sam me acompañó a la enfermería, o cuando me acompañó a mi habitación. Volví a mirar a Alex, que parecía pensativo.

-Bueno, pues no pasa nada, ya me voy yo solita -dije haciendo ademán de marcharme.

El me cogió del brazo, otra vez. Ya decía yo, había sido demasiado bueno para ser verdad.

-Espera un momento rubita -dijo.

-Creía que ahora me llamabas Gaby.

-Eso solo delante de mi hermano, no le gusta que te llame rubita - se encogió de hombros.

Bien, a mi tampoco me gustaba que me llamara "rubita", yo a él no le llamaba "castañito" por tener el pelo castaño claro. Con la de veces que le había dicho que no me llamara así, y nunca me había hecho caso, y ahora se lo decía Sam, y a él si le hacía caso, claro. Todo el mundo parecía hacer caso a lo que Sam decía.
Me di cuenta de que Alex me estaba mirando con una ceja arqueada.

-¿Qué? -pregunté.

-Nada. -Dijo moviendo la cabeza de un lado a otro -Bueno, ya te lo he dicho, no puedo dejar que te vayas sola.

-Pero no me va a pasar nada, lo prometo. -dije, pero mi promesa no le convencía en absoluto.

Miré hacía el suelo y vi una rama partida por la mitad, me agaché para cogerla, y se la enseñé. Él me miró confuso.

-Mira, lo ves, ahora tengo un arma -dije agitando la rama -Será algo así como una estaca, así que si un vampiro se me acerca...

 -No va así -me interrumpió él. -Tiene que ser una estaca de plata.

 Ahora era yo la que estaba confusa.

 -¿Pero eso no era para los hombres lobo? -Pregunté.

 Él puso los ojos en blanco.

-Enserio rubita, tienes que dejar de ver esas cutres películas de terror.

Yo lo fulminé con la mirada, no eran cutres... vale, puede que fueran un poquito cutres. Ese era mi pasatiempo favorito en Halloween, es lo que solía hacer, ver pelis de terror, de esas que echaban por la tele, me quedaba viéndolas hasta la una o dos de la madrugada. Pero eso era antes. Sacudí la cabeza.

-Bueno, da igual, lo que sea, de verdad que puedo ir yo sola Alex -seguí insistiendo -No necesito guardaespaldas.

-No... se -dijo dudando un poco, a lo mejor lo estaba empezando a convencer. -Si Sam se entera...

-Pero no lo hará. -lo interrumpí -Venga, porfaa, porfaa, porfaaa, porfaa, porfaaaaa.

-Oh, vale -dijo el rindiendose.

Suspiró, y yo me puse a dar saltitos de alegría, había conseguido lo que quería, eso no me pasaba muy a menudo.

-Gracias, Alex -dije, y me acerqué y le di un beso en la mejilla.

El se puso rígido, y me miró con cara rara, yo me ruboricé enseguida.

-Bueno, sera mejor que me marche... -dije dando media vuelta para irme.

El seguía igual de callado, me detuve y dije:

-Ahora que lo pienso, ¿sabes que podría llamarte Alexa?

Me lanzó una mirada envenenada.

-Ni se te ocurra.

Yo sonreí y me fui de ahí antes de que cambiara de opinión. Cuando salí del bosque me fui corriendo hacia el edificio de las habitaciones de los chicos, cuando llegué a la entrada una mujer de pelo igual o más oscuro que el carbón, me detuvo, llevaba el pelo recogido en un moño, unos pantalones negros y una blusa azul.

 -Señorita, sabe que esta prohibido la entrada a las habitaciones de lo chicos, ¿no es cierto? -preguntó.

 Yo asentí, parecía una mujer bastante estricta, ¿sería la nueva encargada? Porque nunca la había visto por aqui.

-Es hora de que vaya a su habitación.

-Pero...Yo... mi amigo... -titubée mientras la encargada me miraba expectante.

¡Joder! Mi mente había escogido este preciso momento para quedarse en blanco, no se me ocurría ninguna mentira, así que me decanté por rendirme.

-Esta bien, ya me voy a mi habitación, señorita encargada -dije.

Ella asintió y me hizo un gesto para que me marchara, y eso hice. Me dirigí a mi habitación arrrastrando los pies, me sentía muy mal por haberle dado plantón a Austin. Pero bueno, mañana sería otro día, ya me disculparía con él mañana. Eché un último vistazo hacia el bosque y entré en el edificio de las habitaciones de las chicas.

A la mañana siguiente, a primera hora de la mañana, me dirigí corriendo hacia el edificio de las habitaciones de los chicos y antes de entrar vi a Justin saliendo, decidí acercarme a él.

-Hola Justin -saludé con la respiración entrecortada por la carrera.

Me miró de arriba a abajo.

-Ah, hola -saludó.

Me aparté un mechón de pelo de la cara y le pregunté:

-¿Has visto a Austin?

-No -respondió -Cuando me desperté ya no estaba, el es de los que se levantan temprano, pero no tan temprano -se encogió de hombros -Ayer le vi un poco triste, al parecer había quedado con una chica, pero no vino.

Gemí. Oh, dios, seguro que Austin en estos momentos me estaría odiando, y no le culpaba, la verdad. Agaché un poco la cabeza, y asentí.

-Gracias.

-Si lo veo, le diré que le estas buscando -me dijo él.

Volví a asentir y me dirigí hacia el comedor para desayunar.


Al acabar la última clase del día, me dirigía a hacia mi habitación. No había visto a Austin en todo el día, ni a la hora del desayuno, ni a la hora del almuerzo, ni en los pasillos, ni en la bliblioteca, ni en ningún sitio. De hecho, estuve a punto de colarme en el vestuario de los chicos, pensé que a lo mejor estaría allí, después de una clase de gimnasia, pero antes de entrar vi pasar por ahí a un tío medio desnudo,.y después de eso di media vuelta y me marché. Sacudíla cabeza al recordarlo, espeluznante. No sé, era como si se hubiese esfumado, y lo que me daba vueltas a la cabeza, era si yo había tenido la culpa. Suspiré, en clase de Francés, como es natural, Ashley me preguntó que tal había estado mi "cita", ya que ayer no había tenido la oportunidad de hacerlo, cuando yo había llegado a mi habitación ella no estaba allí. Le dije que había estado bien, y que Austin era un buen profesor de guitarra. Sí, mentí, como últimamente suelo hacer, pero era una mentira muy pequeña, no le hacía daño a nadie. Ya estaba casi en la entrada del edificio, cuando vi al otro lado del campus a... ¿Austin? Sí, estaba segura de que era él. Me dirigí corriendo hacía él, y cuando ya estaba a unos metros de él, me puse a chillar.

-¡Austin!¡Austin! Espera un momento, por favor.

Una chica que pasaba por ahí me miró como si estuviera loca, y creo que la oí murmurar: "chiflada". Me daba igual.

-¡Aust...!

Sin darme cuenta me encontraba tirada en el suelo, comiendo césped. Estaba tan concentrada en correr y llamar a Austin, que ni me había fijado en la estúpida piedra con la que me había tropezado. Me puse de rodillas y empecé a quitarme las hojitas de césped que tenía en el pelo, oí que alguien se acercaba a mí. Levanté la mirada, y vi que era Austin, yo sonreí. El me tendió una mano y yo la cogí y me levanté.

-Gracias -el me miró -debo de estar hecha una mierda -dije mientras seguía quitandome los restos de hoja, del pelo.

-No, estas bien, solo te has ensuciado un poco los vaqueros, y la cara.

Asentí, y me limpié la cara con una mano, con los vaqueros no creo que pudiera hacer nada así que lo dejé. Lo volví a mirar. Estaba preparada para recitarle el discurso que había estado ensayando. Tomé aire.

-Oye, Austin, yo... siento mucho no haber podido ir a la clase de guitarra, lo siento mucho, de verdad -empecé -pero es que me quedé dormida, y cuando me desperté ya era demasiado tarde -tecnicamente esa parte no era mentira -Intenté ir a tu habitación, pero la nueva encargada no me dejó entrar, lo siento -volví a disculparme.

El empezó a negar con la cabeza.

-No pasa nada, no tienes porque disculparte, eso le puede pasar a cualquiera -dijo él con una sonrisa.

-¿Eso significa que no estas enfadado conmigo? -pregunté esperanzada.

-No, claro que no, ¿por qué tendría que estar enfadado contigo?

Suspiré aliviada.

-Nada, es igual, temía que ya no quisieras ser mi amigo, porque lo cierto es que me caes muy bien Austin.

-Tu también me caes muy bien, y claro que podemos seguir siendo amigos -me dijo él.

Me encantaba Austin, era muy simpático, al final no había tenido que soltarle el discurso de emergencia que me había preparado por si decía que no me perdonaba.

-Bueno, podemos quedar otro día para lo de la clase de guitarra, mañana tengo un examen, y hoy no puedo.

-Claro -respondí.

El asintió, y de repente su mirada se fue a otro sitio. Yo seguí la dirección de su mirada, y vi el bosque, eso me desconcertó un poco, ¿por qué estaba Austin mirando hacia allí? Sacudió la cabeza, y volvió a mirarme.

-Perdona -se disculpó.

-Tranquilo -dije yo -Esto... ¿tienes que marcharte ahora?

-Hummm... bueno, supongo que si, pero...

-Quiero compensarte -lo interrumpí, el me miró con cara rara -bueno, si tu quieres, claro.

Se lo pensó un momento.

-¿Cómo? .preguntó incrédulo.

Eso ya lo había pensado, hacia solo un minuto, pero lo había pensado.

-¿Qué te parece si vamos a dar un paseo por el bosque?

-¿Un paseo por el bosque? -preguntó, y yo asentí-Pero eso esta... prohibido, o algo así, ¿no?

-Sí, pero... solo estaremos unos minutos. -le aseguré.

Empezó a negar, ¿por qué no quería ir? Hace solo un momento estaba mirando hacía allí ¿y no quería ir?

-No se... -ahora parecía dudar.

-Venga, sólo sera un momento, te lo prometo.

Me miró a los ojos, y luego asintió. ¡Bien! Esto era un récord, había conseguido lo que quería dos veces, y en menos de una semana.

-Pero solo sera un momento ¿no?

Yo volví a asentir. Entonces nos dirigimos hacía el bosque, pero antes echamos un vistazo por si alguien nos veía. Nos adentramos en el bosque, lo único que quería hacer era comprobar una cosa...

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En primer lugar, quería decir que lo siento mucho, de verdad de la buena, siento no haber publicado en meses u.u' Pero es que me entró una especie de bajón: No se qué escribir/mi historia es una mierda. Y por eso borré el blog, si no os habíais enterado, lo había borrado xD
Aqui os dejo el capítulo 20! que guaaay haha, no se si os gustará, pero aqui os lo dejo. Intentaré publicar pronto, aunque no creo que pueda la semana que viene, porque tengo 2 exámenes y tengo que estudiar :P
Bueno, muchos besos!!

Noee;)

lunes, 12 de septiembre de 2011

Capitulo 19 Recuerdos

¿A qué venía esa pregunta? Solo era el dibujo de una chica que había visto en mi cabeza, y que se parecía muchísimo a mi.  Me sentía un poco incómoda con la mirada de Alex clavada en mi.

-Humm... lo... he... ¿hecho yo? -respondí.

Me miró confuso.

-Eso es imposible, tu no puedes haber... -Dejó la frase a medias

Lo miré si entender, ¿por qué se ponía así Alex? No entendía nada.

-¿Por que es imposible? Soy buena dibujando, o eso me han dicho.

Se levantó del banco.

-No, tu no puedes haber...

Negó con la cabeza.

-Pues si no te lo crees, no me importa. Es la verdad, yo... vi a esa chica en mi cabeza, y... la dibujé, es todo.

El se levantó del banco, y se giró hacia el bosque.

-Tengo que irme.

Yo me quedé ahí parada y luego reaccioné.

-¿Qué? No, no puedes irte así, ¿qué es lo que pasa?

El se dirigió al bosque y yo le seguí. Los dos acabamos adentrándonos en el bosque, no veía casi nada, no había mucha luz que digamos, pero mis ojos acabaron acostumbrándose a la poca luz que había

-Alex- dije. Pero el siguió sin hacerme caso, y no se detuvo en ningún momento -¡Alexander! Oye, dime algo ¿que es lo que ocurre?

El siguió caminado, y yo iba detrás de el.

-Gabriella, deberías irte de aquí -dijo al fin.

-¿Por qué? Hace un momento no querías que me fuera.

El se detuvo un momento.

-Lo se, pero ahora tienes que irte ¿me entiendes? -preguntó el aun de espaldas a mi. -No me sigas.

Se puso en marcha nuevamente, pero yo no me iba a quedar así, el tenía que decirme lo que le ocurría, porque había reaccionado de esa manera al ver el dibujo. Porque, de todas formas, solo era eso, un dibujo ¿no? Así que volví a seguirle, no me importaba que el me hubiera dicho que no le siguiera. Se detuvo de nuevo.

-Gabriella, ya te he dicho que no me sigas - volvió a decir con un tono de voz más alto.- Hazme un favor quieres. Ve a tu habitación, ya sabes que este sitio no es seguro, y no siempre va a haber alguien que te salve la vida.

Crucé los brazos sobre el pecho, y solté un suspiro. Se que mi actitud era la de una cría, pero no quería quedarme excluida de lo que fuera que le ocurriera a Alex, y también sabía que el tenía toda la razón, no siempre iba haber alguien que estuviera a mi lado para salvarme la vida.

-Esta bien, pero... solo me iré si prometes contarmelo todo.

El asintió.

-Lo haré, pero no hoy. - dijo mientas se marchaba.- Adios.

Yo me quedé ahí parada y casi cuando ya le había perdido de vista grité:

-¡Lo has prometido!

Me aparté los pelos que el viento me había puesto en la cara, di media vuelta y caminé para salir fuera del bosque. Cuando logré salir, fuera no había nadie, normal, ya era tarde, a esta hora la mayoría de los alumnos estarían en sus habitaciones. Me dirigí al edificio de las habitaciones de las chicas, y cuando llegué a la entrada me detuve. ¿Alguien me estaba
observando? Di la vuelta para ver si había alguien, pero no, no había nadie, que extraño, juraría que había sentido que alguien me estaba observando. Decidí no darle más vueltas al asunto, y entré al edificio.

A la mañana siguiente a la hora del desayuno, me dirigía con mi bandeja de comida a la mesa donde me solía sentar, entonces vi a Austin dirigiendose a su mesa, parecía que iba a comer solo.

-Hey -Lo llamé.

Lo malo era que no podía hacerle señas para que me viera, porque estaba con la bandeja de comida, y no me atrevía a cogerla con una sola mano, con lo torpe que era seguro que acababa estampandose contra el suelo.
Austin miró a todas partes hasta que me vió, yo sonreí. Austin se acercó hasta donde estaba.

-Hola -Saludó el con una sonrisa.

-Hola -Le devolví el saludo- ¿vas a comer solo?

El se encogió de hombros.

-Si, me gusta pensar en mis cosas y eso- respondió

-Mmm... ¿Y qué tal tu madre?- le pregunté.

-¿Mi madre?- preguntó confuso.

Yo también lo miré algo confusa.

-Si... - Respondí- ya sabes, esa que ayer te mandó un mensaje al móvil- seguí diciendo.

-Oh, mi... madre, cierto, soy muy olvidadizo. -Dijo algo nervioso -Ella esta muy bien, le dije que parara de enviarme mensajes cada 5 minutos. Siempre me trata como si fuera un niño de 3 años, y todo porque soy hijo único -Puso los ojos en blanco.

-Yo también soy hija única -dije sorprendida de que tuvieramos algo más en común -Pero siempre he querido tener un hermano o hermana.

Sonrió. ¿Por qué me gustaba tanto esa sonrisa? Era una sonrisa contagiosa, que siempre que la veía me entraban ganas de sonreir a mi también. El empezó a hablar.

-Cuando tenía 7 años también quería tener un hermanito, pero... deje de querer tener uno en la fiesta de cumpleaños de mi primo Steve, cumplia un año, mi tía me dijo que lo cogiera, y cuando lo cogí... me vomitó encima. -Yo me eché a reír -Oye, que no tiene gracia, era mi camiseta favorita, bueno, era de Spiderman, pero era mi camiseta favorita

Yo seguía riendome, de tanto reirme se me cayó el plátano de la bandeja de comida, pero antes de que se estampara contra el suelo, Austin lo cogió. Lo miré sorprendida, el me tendió el plátano.

-Toma -yo lo cogí, aun lo seguía mirando sorprendida ¿cómo había hecho eso tan rápido? -Eso te pasa por reirte de mi.

-Si, supongo que si... Tienes buenos reflejos.

-No lo se... supongo -Se encogió de hombros.

-Debes de ser muy bueno en gimnasia, pero si te digo una cosa yo soy malísima, bueno, el Tenis no se me da tan mal y también el... -Me callé porque vi a Jared entrar en el comedor. Jared miró en busca de una mesa vacía y de repente, posó su mirada en mi, yo le devolví la mirada,
el enarcó una ceja y luego miró a Austin. Sonreí para mi misma y volví a mirar a Austin-. Esto... Austin, ¿qué te parece si te vienes a nuestra mesa? -pregunté señalando la mesa donde estaban los demás.

-Mmm... bueno, yo... no se, lo cierto es que... -Antes de que dijera algo más le cogí del brazo y lo arrastré hasta nuestra mesa.

Cuando llegamos, todos clavaron la mirada en Austin, menos Ashley y Justin. Iván miró de arriba a abajo a Austin. Jeremy me miró a mi y luego a Austin.

-Hola chicos -Saludé -No os importa que haya traido a Austin ¿verdad?

-¡Por supuesto que no! -dijo Ashley muy sonriente.

-No -dijo Justin -pero... ¿cómo lo has conseguido? Yo le he dicho a Austin un montón de veces que se viniera, pero nunca me hace caso.

Austin puso los ojos en blanco. Yo sonrei y me encogí de hombros.

-Es mi encanto natural- dije sonriente.

-No es cierto, es porque me has arrastrado hasta aqui- dijo el medio bromeando.

Tenía razón, y lo cierto es que no sabia porque había hecho eso, era... ¿para darle celos a Jared? No, ¡pues claro que no! ¿por que qerria darle yo celos a Jared? Solo lo hacía porque Austin me caía muy bien y no quería que se sentara solo. Si, era por eso.

Iván miró a su bandeja de comida, luego vi que Ashley sonreía al vernos a Austin y a mi. Los miré un momento, y me di cuenta de que aun seguia cogida del brazo de Austin. Lo solté de repente. Seguro que Ashley se creia que entre Austin y yo había algo. Al final nos sentamos y todos empezaron a hablar animadamente, bueno, no todos. Iván, Austin y yo, eramos las únicas excepciones
Austin parecía un poco incómodo, mientras que yo, me dedicaba a hacer trocitos mi cruasán, no tenía mucha hambre, y lo cierto es que Iván no parecía muy contento. Supongo que sería porque aún le seguía gustando, y la verdad es que ese tema me seguía resultando bastante incómodo, no sabía como arreglar las cosas entre el y yo, y de verdad que quería arreglarlo, quería que volvieramos a ser amigos. Pero en parte el tenía la culpa, ¿por qué se tenía que haber fijado precisamente en mí? Sacudí la cabeza, no, Iván no tenía la culpa, quizá la culpa era mía o quizá...
Sentí la mirada de alguien clavada en mi, levanté la cabeza de mi bandeja de comida, donde se encontraba el cruasán hecho trocitos; y me encontré con la mirada de Austin, que se sentaba frente a mi. Inmediatamente sentí como el color subía a mis mejillas, y vi que el sonreía. Cuando terminamos de desayunar, yo me dirigí a los cubos de la basura con la bandeja de comida, para tirar los restos, y Austin fue conmigo, mientras tiraba los restos de comida el dijo:

-Creo que le caigo mal al rubio.

Yo di la vuelta y lo miré, el también me miró, y luego se acercó al cubo de la basura para tirar los restos de comida. Yo me puse un mechón de pelo detrás de la oreja.

-¿Te refieres a Iván?- pregunté, aunque yo ya sabía que si se refería a el, no había otro "rubio" en nuestra mesa.

El asintió.

-Es que durante todo el desayuno me he estado lanzando miradas asesinas.- Yo agaché la cabeza, pobre Austin. Ahora entendía porque se sentía tan incómodo- Le gustas ¿verdad? Al rubio, osea, a Iván.

Yo asentí, me sentía muy incómoda con este tema.

-Entiendo- volvió a decir.- ¿Qué clase tienes ahora?- preguntó como cambiando de tema.

-Humm... pues creo que matemáticas- dije dudando un poco.

Asintió.

-Entonces supongo que nos vemos luego - dijo dando media vuelta para dirigirse a la salida.

-¡Austin! -lo llamé, el dió media vuelta. -Hmm... a la hora del almuerzo te puedes sentar con nosotros... si quieres.

-No puedo, lo siento, voy a estar en la biblioteca estudiando, tengo un examen de Biología. -Dijo el.

Yo agaché la cabeza, la verdad es que me apetecía hablar con Austin, y conocerlo mejor. Creo que la hora del almuerzo era la única hora en la que podíamos haber hablado, porque al parecer el y yo no compartiamos ninguna clase. Levanté la cabeza nuevamente y me estaba mirando.

-Pero aún no he olvidado darte esas clases de guitarra- dijo el sonriente-Pásate por mi habitación a las ocho y media ¿vale? Supango que ya sabes cual es mi habitación.

Asentí, si que sabía cual era su habitación, era la misma que la de Justin, y casi me había olvidado la clases de guitarra.

-Esta bien -estaré ahí a las ocho y media. -Dije animadamente.

-Vale, ahora me voy a clase de français -puso acento francés. Yo sonreí.-Adiós.

-Adiós- me despedí yo también, con una sonrisa.

Dio la vuelta nuevamente y lo vi alejarse hasta la salida. Me quedé un momento ahí parada, hasta que me di cuenta de que yo también tenía que ir a clase. Me puse bien la mochila y me fui pitando a mi clase.

Era la séptima clase del día y estaba muy aburrida, demasiado diría yo, ahora me encontraba en la clase de Literatura, se supone que tendría que estar leyendo el libro de "Hamlet" estábamos con Shakespear, pero a mi me gustaba más el de Romeo y Julieta, la verdad. El caso es que todos estaban leyendo, menos yo. Hoy era uno de esos días en que las clases se me hacían largas, y aburridas. Solté un supiro, y me concentré en leer el bendito libro. Pero lo único que veía en el libro eran letras y más letras. A mi me encanta leer, pero ahora mismo no tenía muchas ganas. Miré por la ventana, y vi el bosque, me quedé un momento mirándolo, y me acordé de que yo tenía que hablar con Alex, me tenía que dar una explicación, una explicación de porque se había comportado así al ver mi dibujo y... ¿Mi dibujo? ¡Mi dibujo! ¿Dónde estaba mi dibujo?¿Se lo había quedado Alex? Y si era así... ¿Por qué? Si, definitivamente, hoy iba ir al edificio de los de la clase nocturna.

Al terminar la última clase del día, me dirigía a mi taquilla para dejar unos cuantos libros, y lo vi, vi a Jared apoyado justo al lado de mi taquilla, parecía muy tranquilo, estaba mirando al suelo. Por un momento me quedé donde estaba, decidiendo si quería quedarme a hablar con el, o dar media vuelta y marcharme a mi habitación. Estaba a punto de hacer lo segundo, cuando el levantó la cabeza de suelo y me miró, estaba claro que ya no podía hacer lo segundo, asi que me acerque a donde estaba. Me miró un momento, y luego miró detrás de mi como si esperara que apareciese alguien.

-¿Dónde esta tu amigo? -Preguntó volviendo a mirarme.

-En primer lugar, mi amigo, se llama Austin, y en segundo lugar...

-El era tu cita de ayer ¿verdad? -me interrumpió el.

Asentí, ¿por qué de repente parecía interesarle mi vida?

-Es simpático, me cae bien y...

-No lo conoces -me volvió a interrumpir


De repente, me sentí un poco enfadada. Bueno, últimamente siempre que hablaba con Jared acababa enfadada.

-Ah, ¿y tu si? -pregunté.

Negó con la cabeza.

-No, no lo conozco, pero se que ese chico, simpático y que te cae bien... Esconde algo, y quizá deberías tener cuidado con el -dijo algo serio.

-Ni si quiera lo conoces, no deberías juzgar a la gente sin conocerla ¿sabes?

Lo mire, y luego di la vuelta para irme de ahí. No quería seguir hablando con el.

-Gabriella... -Empezó nuevamente. Yo me detuve. -Hazme caso, aunque sea solo por esta vez... se que esconde algo, y voy a averiguar que es.

Decidí que ya no quería escucharlo más, asi que eché a andar, y me marché a mi habitación.


Más tarde en mi habitación, yo estaba buscando uno de mis pendientes, mientras Kristine, Estefani y Ashley me interrogaban sobre Austin.

 -Pues es guapo -dijo Kristine.

-Si que lo es -Coincidió Estefani.

 Estaba debajo de la cama buscándolo, porque estoy segura que era ahí donde se había caído. Lo acabé encontrando en menos de un minuto.

-Austin y Gabriella son novios -Canturreó Ashley.

Me levanté del suelo y la miré.

-Ya te he dicho que entre Austin y yo no hay nada, solo somos amigos.

-Claro, y por eso tienes una cita con el ahora -dijo ella sonriente.

Puse los ojos en blanco.

-No es una cita, solo me va a dar clases de guitarra -no se cuantas veces lo había dicho ya.

Me puse el pendiente, y me dejé el pelo suelto. Me senté en mi cama, aun me quedaban al menos 5 minutos. Las tres me miraban atentamente.

-¿Qué? -Pregunté.

-Pues que te has puesto muy guapa para solo ir a las clases de guitarra -dijo Kristine.

Me puse un poco nerviosa.

-No es cierto, yo... me apetecía ponerme guapa, es todo.

-Vale, ¿y por qué... ?

-¡Tengo que irme! -ma apresuré a decir, interrumpiendo a Ashley, no quería que me siguieran interrogando. Me levanté de la cama y me acerqué a la puerta.

-Vale, suerte con tus clases de guitarra -dijo Ashley guiñandome un ojo.

Salí de la habitación y me dirigí fuera del edificio. Cuando salí fuera, el viento era más gélido que el día anterior. Me quedé un momento en la entrada del edificio, bueno, en realidad no iba a la habitación de Austin... aún. Solo eran las ocho, y yo tenía que hablar con Alex, ah, y quería que me devolviera mi dibujo.
Miré de un lado a otro, para ver si Jared estaba en algún lado, como vi que no estaba, me dirigí al bosque.
Cuando me adentré en él, todo me parecía más siniestro de lo normal, el sonido de las hojas entre los árboles, algún que otro animal escondiéndose entre los arbustos, incluso mis propias pisadas. Todo estaba muy oscuro, tropecé con piedras y arbustos un par de veces. Conforme iba avanzando, vi que el camino estaba más iluminado, eso significaba que el edificio de los de la clase nocturna ya estaba cerca, sonreí. Cuando ya estaba viendo el edificio oí unas voces, eran las de Alex y Sam, me detuve de golpe y me escondí detrás de un árbol.

-No -dijo Sam.

-Sam, ya te he dicho que lo ha hecho ella -dijo Alex.

¿De quién estaban hablando?¿Y quién era ella? Decidí acercarme un poco para ver, y los vi de pie, Sam, caminaba de un lado a otro, y también vi que llevaba mi dibujo en su mano. Asi que ella, era yo. No entendía nada ¿qué tenía de especial ese dibujo?

-Ella... no debería acordarse de nada de eso -volvió a decir Sam.

¿De qué se supone que no debería acordarme?

-Lo se, no debría tener esos recuerdos -dijo Alex encogiendose de hombros -yo tampoco lo endiendo.

-Las dos son... tan diferentes.

-Si, Cat era más dulce, divertida, simpática, inteligente.... En cambio Gabriella no hace más que meterse en problemas, ah si, y nunca hace caso de lo que le dicen. -Dijo Alex.

No se porque me sentí un poco enfadada, no me parecía bien que me estuvieran comparando con esa chica, y sentí un poco de celos de la tal Cat.

-A veces la echo de menos -dijo Sam un poco triste.

-Si no fuera por E...

-No me lo recuerdes -le interrumpió Sam, y miró al suelo.

-Lo siento, Sam, se que tu...

Algo se movió en el arbusto que estaba cerca del árbol donde me encontraba escondida.

-¿Qué ha sido eso? -Preguntó Sam levantando la cabeza y mirando cerca de donde estaba yo.

¿Me había visto?

-Habra sido un animal -dijo Alex.

Decidí que era mejor irse de ahí antes de que me vieran, redrocedí un paso y algo crujió, creo que era el sonido de una rama al partirse. ¡Genial! Había sido yo, esperaba que no se hubieran dado cuenta. Di la  vuelta para marcharme de una vez, y vi a Sam delante de mi. Pegué un salto hacia atrás y me lleve la mano al pecho, mi corazón parecía que iba a saltar de mi pecho en cualquier momento.

-Dios, ¿es qué quieres matarme de un  susto? -Pregunté.

-¿Qué haces aqui? -preguntó el.

¿Y qué me inventaba yo ahora? Porque obviamente no iba a decirle: "Mmm... nada, solo os estaba espiando a ti y a Alex"

-Bueno, yo... estaba... buscando una cosa... -dije algo dubitativa.

Sam me miró de arriba a abajo, yo me puse roja como un tomate, deseaba poder esconder mi rostro en algún sitio.

-¿Has estado espiandonos? -preguntó Alex detrás de mi.

Yo me giré hacia el.

-No, yo no... estaba espiando a nadie. -Mentí - yo solo... quería hablar contigo. Me lo habías prometido.

-Yo no te prometí nada, y tampoco te dije que fuera a hablar contigo hoy -dijo el. Lo miré un poco enfadada, el suspiró al ver mi cara de enfado -mira rubita, sabes perfectamente que no deberias estar aqui, es peligroso, y seguro que a tu amiguito no le gustará ni un pelo que andes por aqui.

-Jared no es...

-Alex tiene razón, deberias irte de aqui -me interrumpió Sam.

Volví a mirar a Sam.

-Pero Sam yo... -el me miraba, me sentía tan pequeña siempre que me miraba de esa forma -bueno yo... -agaché la cabeza y vi mi dibujo en su mano -Yo, quiero mi dibujo.

El me miró un poco confundido, pero luego me tendió el dibujo, yo extendí la mano para cogerlo, lo miré un momento, miré a esa chica que se parecía tanto a mi, y de repente... era como si ya no me encontrara en el boque con Sam y Alex. Vi a una chica corriendo, en realidad no era una chica corriente, era la chica de mi dibujo, la que había visto en mi cabeza, la que se parecía a mi. Ella corría y de vez en cuando miraba hacia atrás, en su rostro se veia que estaba asustada, bueno, más que asustada, yo diría que estaba aterrada, pero... ¿Por qué? Ella seguía corriendo, era... como si alguien la persiguiera, alguien... que quería hacerle daño, y entonces se encontró en un callejón sin salida, ella se pego a la pared, y miraba a quien fuera el que le estuviera persiguiendo.

-Por favor -le suplicó ella entre sollozos -no me hagas daño...

-Lo siento preciosa, pero me temo que eso no va a ser posible -dijo una voz masculina.

-No, por favor, ¡No! -gritó ella.

Y entonces oí la voz de Sam que me llamaba y me sacudía de los hombros. Lo miré, y luego miré a mi alrededor, ya no estabamos detrás del árbol y no recordaba haber caminado hasta donde hace un rato estaban hablando Sam y Alex. Volví a mirar a Sam pero esta vez lo vi borroso, en realidad ahora veia todo borroso.

-¿Sam? -pregunté.

Lo vi todo oscuro, y lo siguiente que sé, es que me desmayé.

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Vale solo quería deciros que LO SIENTO MUCHÍSIMO!!! siento haber tardado tanto en publicar, de verdad que lo siento :( pero es que llegaron las vacaciones y no me apeteció para nada escribir, pero yo ya tenía este capitulo casi entero lo único que me faltaba escribir el final pero no me apeteció escribirlo u.u lo se, soy muy vaga. Bueeno, y si alguien quiere lanzarme tomates o algo asi, no le culparé u.u xD Espero que os guste el capitulo :D
Ah! y también quería deciros que yo y mi amiga Carmen hemos creado un blog y me gustaría un MONTÓN que os pasarais os dejo el link: http://ialwayslosemymind.blogspot.com/
Ahí muy pronto empezaré a escribir una historia y mi amiga también la suya ;)
Bueno eso es todo!! Os quiero! :D
Muchos besos

Noee;)

lunes, 2 de mayo de 2011

Capitulo 18 ¿Nuevo amigo?

Rodé sobre mi misma y casi me caigo de la cama. Abrí los ojos y me los froté con las manos, bosteze un poco. Me tapé un poco más con la manta que me regaló mi madre. Espera, ¿estaba en mi habitación?¿cómo había llegado yo aquí? lo ultimo que recordaba era que estaba en la habitación de Jared, después de que bebiera un poco de agua que sabia algo rara, empecé a sentir sueño, y me dormí, luego no me acuerdo de nada más, ¿o quizá si?, me parece que Jared me dijo algo, pero no lo recordaba. Pero ese no era el caso, ¿cómo había hecho el para traerme aquí?
Me senté en la cama, aun llevaba la ropa de ayer, miré el reloj, eran las ocho y cuarto, bien, ¿qué? ¡espera!, no, maldita sea, iba a llegar tarde a clase, no me iba a dar tiempo a alistarme, ir a desayunar y luego a clase. Las clases empezaban a y media, así que aun me quedaban un par de minutos, me levanté de la cama y me dirigí al armario y saqué unos vaqueros, una camiseta blanca que tenia una bonita flor bordada a un lado, busqué debajo de la cama mis zapatillas y cuando las encontré las dejé a un lado. Me levanté del suelo y cogí la ropa, me desvestí y me puse primero la camiseta, luego me enfundé los vaqueros a tirones, porque tenia prisa. Me puse las zapatillas y luego fui al baño, me eché un poco de agua a la cara, me cepillé los dientes y luego el pelo. Opté por recogerme el cabello en una coleta, salí
nuevamente del baño, cogí mi bufanda favorita, luego me giré al tocador, empecé a buscar mi perfume, pero no lo encontraba, así que cogí el de Ashley. Olia a rosas o algún otro tipo de flores, me gustaba, era un aroma dulce y embriagador.
Sacudí la cabeza, "Gabriella, no pierdas tu tiempo oliendo el perfume, llegarás tarde a clase de matemáticas" me reproché mentalmente. Cogí la chaqueta, me la puse y luego cogí la mochila, y me la colgué del hombro. Miré el reloj, eran y veinticinco, definitivamente no iba a desayunar. Me dirigí a la puerta y salí de la habitación, fui corriendo a la zona de las taquillas, no me di cuenta hasta que estuve en el suelo, de que me había caído.

-Que torpe eres, ¿es qué no te fijas por donde caminas?- preguntó alguien a mis espaldas.

Eh, ¿esa voz no era la de la tal Katrina? osea... Kate. Me di la vuelta, me miraba burlonamente, llevaba el pelo negro suelto, parecía habérselo alisado, también llevaba un vestido fucsia, y unos tacones de vértigo, la clase de tacones que yo jamás me pondría, si el día del baile Ashley tuvo que obligarme a ponerme los que me mandó mi madre, pensaba ir con zapatillas. Kate se apartó un mechón de pelo. Luego me fijé en que tenía la pierna extendida, ¡anda!, osea que no me había caído, "alguien" me había puesto la zancadilla

-¿Me has puesto la zancadilla?- pregunté aun sabiendo la respuesta.

Sonrío.

-Si, ¿tienes algún problema?- suspiró- eres tan estúpida como dijo Janine.

Me levanté del suelo en el mismo momento en que sonó el timbre, algunos ya se iban a clase así que ya no había mucha gente. Me limpié un poco los vaqueros, y me puse mejor la mochila, di media vuelta e hice ademán de marcharme.

-Eh, aun no he terminado contigo- dijo ella mientras me cogía del brazo.

Me giré nuevamente hacia ella.

-¿Qué quieres?

Hizo como que se lo pensaba y me volvió a mirar.

-Sabes, quiero muchas cosas, quiero que la gente como tu desaparezca, veamos, ¿que más... ? ah, quiero hacerme la manicura- dijo mirándose las uñas- quiero que mis padres me compren un coche y, ¡ah, si! que no te metas en mi relación con Jared.

¿Qué? ¿su relación con Jared? la miré confundida, ¿desde cuando ella tenía una "relación" con Jared?, hasta donde yo sabía sólo se habían dado un beso, y fué ella quién le besó.

-No me mires así, sabes perfectamente de lo que te estoy hablando- volvió a decir- ya habéis acabado el estúpido trabajo de historia así que no te quiero ver cerca de él ¿me oyes? y si no lo haces...

¿Me estaba amenazando?

-Si no lo hago ¿qué?

Sonrió, en ese momento me pareció la bruja malvada de Blancanieves y los siete enanitos.

-Si no lo haces te arruinaré la vida de la forma más horrible que te puedas imaginar. Así que ya lo sabes, no quiero verte cerca de él.

Me empujó y yo me tambaleé un poco, se alejó por el pasillo, a su clase, supongo. ¿Clase? ¡mierda! mi clase de matemáticas. Me fui corriendo a mi clase, miré mi reloj de pulsera, me había perdido 5 minutos de clase, pero ¿qué eran 5 minutos? no era tanto tiempo ¿verdad?, todo el mundo ha llegado tarde a clase alguna vez. Llegué a clase y oí que decían mi nombre, estaban pasando lista.

-Aquí estoy- dije.

El profesor me miró y dijo:

-Llega usted tarde señorita Martinez.

-Lo sé, y lo siento mucho, no volverá a ocurrir.

Asintió, y me hizo un gesto para que me fuera a mi sitio, y eso hice, me fuí a mi sitio, Ashley se sentaba cerca de ahí me dirigió una mirada interrogativa, yo sonreí y me senté en mi sitio. Empecé a sacar los libros, y presté a atención a clase ¿o no? vale, esta bien, miraba al profesor, pero no podía oír lo que decía, pensaba en lo que me dijo Kate, también pensaba en Jared, en que el fuera un cazador de vampiros, en lo que le pasó a su familia. La verdad es que fué una cosa horrible, y más con solo 13 años de edad, más tarde hablaría con el, o puede que no, que no fuera a hablar con el no tenía nada que ver con lo que me había dicho Kate, lo hacía porque... si y nada más, además yo no tenía nada que hablar con él, creo... Me sacudí la cabeza, e intenté concentrarme en lo que decía el profesor. Esta vez conalgo más de éxito, las mates no eran tan malas como pensaba, y eso sin la ayuda de Estefani. Cuando terminó la clase, metí las cosas en mi mochila.

-Gabriella- dijo Ashley.

Estaba detrás mio.

-Ah, hola Ashley.- Dije animadamente.

Me colgué la mochila del hombro y ella y yo salimos fuera de clase.

-¿Por qué no has venido a desayunar?- preguntó.

-Me... quedé dormida- respondí.

Asintió.

-Creo que debería haberte despertado- dijo- pero no quise hacerlo porque vi que dormias tan profundamente... ¿y qué hiciste ayer? cuando yo llegué a nuestra habitación tu ya estabas durmiendo.

Miré a otra parte ¿ahora que mentira me inventaba?. "Vamos, algo se te tiene que ocurrir Gabriella" pensé para mi misma. ¡Ya esta! ya lo tenía.

-Emm... pues... conocí a mi admirador secreto- mentí.

-¿En serio?¿y quién es?-preguntó ella.

Genial, ahí me había pillado, antes cuando lo había pensado, lo del admirador secreto me pareció una buena idea, pero ahora solo pensaba que era una estupidez, yo jamás tendría un admirador secreto, en realidad, a nadie le gustaba, bueno, eso claro sin contar a Iván, ese tema aun seguía siendo algo delicado, no tengo ni idea de que había visto en mi.

-Te lo cuento más tarde, ahora tengo clase de Biología.

-Oh, vaya, yo tengo clase de Educación física, tengo que ir a los vestuarios a cambiarme. Pero luego me lo dices ¿eh?

Asentí. Ella se dió la vuelta para irse, pero se detuvo.

-Ah, se me olvidaba. ¿Tienes planes para esta noche?- preguntó

Me lo pensé, pero, no, creo que no.

-No.

-Vale, pues había pensado que podriamos ir a...

-¡No quiero ir a una fiesta!- me apresuré a decir.

Ella puso los ojos en blanco.

-No iba a decir eso ¿puedo continuar?

-Ah, vale, puedes continuar- sonreí..

-Bueno, pues iba a decir que podiamos ir a... una cita doble- dijo eso último algo bajito.

-Una... ¿qué? me parece que te oido mal.

Ella no había dicho "cita" ¿verdad?

-Ashley, dime que no acabas de decir: "cita".

Ella sonrió.

-Umm... vale. No he dicho "cita"

-¡Ashley!

Ella se puso un mechón de pelo detrás de la oreja.

-Esta bien, si he dicho "cita" ¿qué tiene de malo?- preguntó.- Solo quiero que mi amiga. Osea tú, no este sola. Mira, yo no conozco a ese chico, pero Justin dice que es "un tío guay"

-¿Y qué pasa si yo no quiero tener una cita con "el tío guay"?- pregunté con los brazos cruzados sobre el pecho- Ni siquiera lo conozco.

-Ya, pero nadie dice que te tengas que salir con el o algo así. Sólo sera una noche, para... pasártelo bien.

Me lo pensé un momento, ella teniá razón, hacía mucho que no me lo "pasaba bien", que no me divertia, por una vez iba a hacerlo, quería ser como cualquier otra chica de esta Academia, queria ser normal, y olvidarme, aunque solo fuera por una noche, que los de la clase nocturna, eran vampiros, mi mejor amigo, bueno, mi ex-mejor amigo, era un cazador de vampiros y olvidarme de que estaba enamorada de un vampiro muy guapo que jamás en la vida me haría caso, por razones obvias. Asi que esta noche me lo pasaría bien, o al menos lo intentaría, aunque nunca había tenido una cita con nadie, no sabia nada del tema, pero eso daba igual, no creo que fuera tan dificil.

-Esta bien, iré a la "cita", pero solo si me prometes que no volveras a conseguirme otra cita, con alguien que no conozco ¿de acuerdo?

Ella asintió y sonrió.

-Supongo que eso es todo ¿no?

-Si, nos vemos luego- dijo.

Se dió la vuelta y se fué, yo hice lo mismo, me dirigí a clase de Biología. Entré en clase y me senté en mi pupitre, al cabo de un rato el profesor entró, y llevaba con él, el proyector de películas. Oh, mierda, se me había olvidado que ibamos a seguir viendo la película de ayer, bueno, no creo que lo que quedaba de película fuera peor ¿verdad?.

Media hora después tenía la respuesta, esa película era aburridísima, creo que ver pasar una nube era más entretenido. Y encima aún quedaba media hora más de clase, miré a otra parte y vi a un chico durmiendo, yo le comprendía, si pudiera, habría hecho lo mismo. Cerré un momento los ojos, para pensar, y me vino a la cabeza la imagen de una chica, se parecía a mi. Volví a abrir los ojos, ¿qué había sido aquello? ¿por qué esa chica se parecía a mi?, si hubiera sido yo, me acordaría, pero... ella, llevaba otro peinado, su pelo era algo más corto que el mio, y algo rizado, llevaba un vestido, era muy bonito. Arranqué una hoja de mi cuaderno y la puse en mi mesa, me puse a dibujar a la chica. Estuve asi un buen rato, cuando terminé, lo contemplé un momento, era casi igual a como lo había visto en mi cabeza, pero... ¿quién era esa chica?

Ahora mismo me encontraba en mi habitación haciendo los deberes de Francés, pero no lograba concentrarme, a la hora del almuerzo Ashley me había interrogado sobre "mi admirador secreto" ese que no existia. Le dije que era un chico de primero, también le dije que me había pedido salir, pero yo le dije que el era muy pequeño, y que era imposible. La verdad es que esa mentira me salió asi sin más, casi ni la pensé, si Jared la hubiera escuchado se habría dado cuenta de que mentía, por alguna razón tenía la habilidad de saber cuando mentía. Suspiré y dejé mi lápiz a un lado. Jared, mi antiguo mejor amigo. Me hubiese encantado hablar con el, pero, no se presentó a clase de Historia, y no tenía ni idea de porque. Luego también pensé en ir a su habitación, pero acabé desechando esa idea. Y también estaba lo del dibujo de la chica que vi en mi cabeza, esa chica que se parecía a mi, era muy extraño, tenía el dibujo doblado, y metido en el bolsillo de mis vaqueros favoritos. Se abrió la puerta de mi habitación, era Ashley, llevaba un montón de libros. Sonreí.

-Te dije que deberías haberte llevado la mochila.

-Ya, no sabía que iba a necesitar todos estos libros para estudiar.- se quejó.

Al parecer tenía un examen muy importante la semana siguiente. Me levanté de la silla y le ayudé con los libros, los dejamos encima del escritorio. Ella se tumbó en su cama.

-No sabes lo que me ha costado traer esa montaña de libros- dijo.

-No son tantos.

Se sentó en su cama y me miró.

-¿Que no? si hay como 10 libros.

Puse los ojos en blanco.

-Bueno, ¿te vas a poner algo?- preguntó.

-Ashley, no se si te habrás dado cuenta, pero ya llevo puesto "algo"- dije señalando mi ropa.

-Si, lo se, pero me refería algo especial, un vestido, o algo asi. Yo te puedo dejar un vestido, si quieres

Negué con la cabeza.

 -Estoy bien asi.

Se levantó de la cama.

-Pues ya podemos irnos- dijo.

-Tengo que terminar los deberes de Francés.

Suspiró

-Pero... ¿tienes Francés mañana?- preguntó.

-No.

-Pues ya esta. ¡Vámos!- dijo.

¿Cómo es que siempre se salía con la suya?

-Esta bien.

Ella sonrió. Luego se acercó a mi y me quitó la coleta. Yo me aparté un mechón de pelo rubio que tenía en la cara.

-Asi estas mucho mejor, ya te lo he dicho muchas veces- dijo Ashley. Se dirigió al tocador y cogió el cepillo de pelo, me lo tendió.

Yo lo cogí y me lo pase por el pelo. Luego lo dejé en su sitio.

-Ya esta- dije- a no ser que falte algo más.

-Pues ahora que lo dices...

-¡Ashley!

Puso los ojos en blanco.

-No he dicho nada, ya podemos irnos.

Abrió la puerta, y las dos salimos fuera de la habitación. Seguimos caminando hasta que por fin salimos del edificio. Fuera ya era de noche, y... al final si que me faltaba algo más, la estúpida chaqueta, hacía un frío que pelaba, el viento era gélido, cortaba la respiración. Fuera había algunos estudiantes dando un paseo o hablando, pero no muchos. Por cierto, aun no sabia adonde ibamos, yo solo me limitaba a seguir a Ashley. Miré hacia...  Solté un suspiró. Era inevitable no fijarse en el, ahí medio escondido entre el bosque, se alzaba el edificio de los de la clase nocturna. Tenía que hablar con Sam, o con Alex, cualquiera de los dos me valia, pero yo preferiria hablar con Sam, el tenía que aclararme algunas dudas, dudas que Jared no había querido aclararme.

-Gabriella- oí que decía la voz de Ashley.

La miré un momento, no me había dado cuenta de que me había detenido. Sentí como el viento me revolvia los cabellos.

-¿Pasa algo?- preguntó.

No podía dejarlo para más tiempo, tenia que hablar con Sam. Pero, ¿qué excusa me inventaba para no ir a la cita?

-Ashley, esto... me... gustaría...- Tartamudeé- Dar un paseo... para... no... ponerme nerviosa cuando vaya a la cita.

Ella se lo pensó un momento. Miró su reloj de pulsera.

-Esta bien... - dijo algo dubitativa- aun faltan unos diez minutos para las nueve. Puedo acompañarte.

-¡No!- me apresuré a negar- me gustaria dar el paseo sola, si no te importa.

-Oh, claro que no- yo suspiré aliviada- estaré en la habitacion de Estefani, pero tu tienes que ir al Comedor antes de las nueve.

¿Al comedor?

-¿Por qué al comedor?- pregunté.

-Porque es ahí la cita, luego iremos a dar un paseo romántico.- ella sonrío

Ella se giró hacia las habitaciones de las chicas, y se fué. No me había dado tiempo a reaccionar y decirle que la iba a matar, ¿un paseo romántico? Esperé unos segundos hasta que casi la perdí de vista. Di media vuelta y me dirigí al bosque. En eso estaba cuando oí una voz.

-¿A dónde vas?

Ya intuía quien era. Me giré lentamente. Era Jared. Yo me quedé parada viendole, mientras el seguía esperando una respuesta.

-Humm... a... dar un paseo por el campus- dije algo nerviosa.

El suspiró.

-Ya te he dicho que mentir se te da de pena.

El tenía razón.

-Lo sé.

-Ibas a ver a tus amiguitos los vampiros ¿verdad?- preguntó.

Asentí lentamente.

-Y vas... ¿aun sabiendo lo que pueden hacer?

Agaché la cabeza.

-No me lo puedo creer- volvió a decir.

Levanté la cabeza nuevamente y le miré a la cara.

-Pero Jared... ellos no son como los vampiros que...

-Todos los vampiros son iguales. No deberías confiar tanto en ellos.

Ya... pero, ¿qué podía hacer si estaba enamorada de uno de ellos? ¿qué podía hacer? nada, absolutamente nada, uno no elige de quien se enamora. Y yo, me he enamorado de un vampiro, siempre confiaré en el, aunque no lo conozca mucho, aveces... tengo la sensación de que si lo conozco, aunque se que eso es imposible. Es de locos, pero es asi, no puedo evitarlo, estoy segura de que si el me lo pidiera, me iria con el a cualquier sitio, aunque se que eso jamás pasará. Tenía que seguir intentando que Jared no siguiera pensando que ellos eran malos, una misión imposible supongo, pero tenía que intentarlo una vez más.

-No son tan malos, ellos... bueno, Sam... me ha salvado la vida dos veces- dije.

El sonrió, ¿por qué sonreía?

-Eso lo se, se que el te ha "salvado" la vida, pero... ¿de quienes te ha salvado? ah, si, espera, ya lo se... de unos... ¿vampiros?

Eso era totalmente cierto, Sam me había salvado de unos vampiros, de esos dos vampiros del bosque, y de Sophia. Creo que ese ejemplo no había servido de mucho, solo había servido para darle a Jared más razones para ver que los vampiros eran malos.

-¿Lo ves? todos los vampiros son iguales, hacen cualquier cosa por la sangre. Matan sin piedad alguna para conseguir lo que quieren, simplemente es su naturaleza, no lo pueden cambiar.- Dijo el, clavó su mirada en mi- Puede que solo te esten haciendo creer que no te harán daño, pero al final, acabaran haciendolo, créeme.

-No... ellos, no harán eso, no...

Un momento, de todas formas... ¿a el qué le importaba lo que me pasaba?

 -¿Y... a ti... qué te importa?- le pregunté- ¿Porque te importa tanto lo qué me pase?

 El soltó un suspiro. Miró a otra parte y dijo:

-Yo... solo, no quiero que te ocurra nada malo, es todo. Aunque... ya... no seamos amigos, no significa que no me importe lo que te pase. Puede que creas que soy alguien sin corazón y que no le importa nada, pero no soy asi ¿sabes?

No se, ahora me sentía algo enfadada, y... me apetecía gritarle.

-¿En serio? yo no lo se. En realidad, no se nada de ti, me has ocultado muchas cosas, y los amigos no se ocultan las cosas, pero tu y yo, ya no somos amigos, asi que no me importa en absoluto tu vida Jared Crossfire, si es asi como te llamas, claro.- dije con algo de sorna.

El viento le revolvió los cabellos, el miró al cielo, luego me volvió a mirar.

-Si te he ocultado cosas es por tu bien. Ya te he dicho que la gente no deberia saber nada de vampiros, ni de cazadores de vampiros.

Solté un bufido.

-¿En serio crees que yo hubiera ido por ahí diciendole a todo el mundo que eres un cazador de vampiros?- pregunté- porque si es asi, entonces... no me conoces, yo jamás se lo hubiera dicho a nadie, como tampoco he dicho nada de los vampiros- casi grité. Di media vuelta hacia el bosque- Bien, pues ahora, si me disculpas voy a ir a hablar con Sam, alguien, que si confia en mi.

 Di un paso hacia el bosque, pero el me cogió de la muñeca. Yo me detuve.

-Por favor... no vayas- dijo el.

Yo, tenía... que ir,  pero... ¿por qué no podía hacerlo? y no tenía nada que ver con que Jared me estuviera cojiendo de la muñeca, pero recordé nuevamente lo de su familia, y se me hizo un nudo en el estómago. Quiza... no deberia ir... o... podia hacer otra cosa. Me gire a el y dije:

-Esta bien, no iré, ¿ya estas contento?

 El me estudió el rostro y me soltó la muñeca.

 -Asi que... ya puedes irte tranquilamente- seguí diciendo.

El me seguía mirando a la cara, enarcó una ceja y luego soltó un suspiró.

-Vamos, ¿en serio crees que soy tan idiota para creerte? ¿crees que no se que en cuanto yo desaparezca, irás corriendo a ver a tus "amiguitos"?

Lo miré sorprendida, era exactamente lo que planeaba hacer.

-¿Cómo has...? quiero decir, yo... no iba ha hacer eso- dije.

El puso los ojos en blanco.

-Eres muy predecible.

¿Tan predecible era? no se, parece que todo el mundo parecía saber lo que pensaba.

-Asi que, hasta que no te vayas a tu habitación, yo no me muevo de aqui- dijo el.

¡Genial! ¿y ahora yo que hacia? miré mi reloj, ¡eh! ya eran casi las nueve, faltaban cinco minutos. Ahora se me había ocurrido otro plan, convencería a Jared de que me iba a la cita, y luego cuando ya no estuviera merodeando por ahi, iria corriendo a ver a Sam

-Esta bien, ya que no puedo ir a ver a mis "amiguitos" supongo que podré ir a mi cita- dije.

-¿Cita?- preguntó el.

Asentí satisfecha.

-Si, tengo una cita con un chico, Ashley dice que es un chico super guapo- Vale, no era precisamente lo que habia dicho Ashley. Pase por su lado par ir al comedor- bueno, adios- me despedí de el.

Me dirigí en dirección al comedor, pero a mis espaldas, a un par de metros, sabía que Jared seguía ahí parado. Seguí mi camino, el plan iba bastante bien.

-¡Gabriella!

Yo di un respingo, y vi a Ashley acercarse a mi. Se había puesto un vestido negro.

-Ey, hola, otra vez- dije.

Ella sonrió.

-Hola, ¿te gusta el vestido que me he puesto?- preguntó dando una vuelta para que pudiera ver mejor el vestido.

La verdad es que era fantástico, ese vestido no me sentaria la mitad de bien que a ella.

-Es estupendo- comenté.- aunque... ¿no tienes frío?

Ella asintió.

-Si, pero, se me da bien ignorar al frío. Vale la pena para estar guapa.

Miré hacia donde estaba Jared, pero... ya no estaba. ¡Bien! mi plan había funcionado. Me dirigí hacia allí, pero Ashley me cogió del brazo.

-¿A dónde vas?- preguntó.

La miré y... ¡mierda! me había quedado en blanco.

-No me digas que pensabas escaparte de la cita.

-¿Yo? no, que va- mentí.

Ella movió la cabeza de un lado a otro. Me arrastró con ella hacia el comedor. No, ya no podía hacer nada para escaparme. Cuando entramos había gente tomando la cena. Ashley me siguió arrastrando con ella.

-Ashley, creo que ya puedes parar de arrastrarme, no voy a salir corriendo- dije. ¿O quizá si?

-Ja, que te lo has creido, si es necesario te voy a llevar encadenada.

Puse los ojos en blanco.

Seguimos andando, o bueno, Ashley andando, y yo siendo arrastrada por ella. Hasta que por fin llegamos a una mesa donde estaban Justin y "el tío guay". 

-Hola chicas- saludó Justin.

-Hola- respondimos las dos a la vez.

 El chico miraba su móvil, Justin le dió un codazo disimuladamente. El apartó la mirada de la pantalla del móvil. Miro a Ashley, y luego a mi. Yo tambien lo miré a el, que raro, este chico se me hacia conocido. Como el chico no dijo nada Justin volvió a intervenir.

-Este es Austin, mi compañero de habitación.

-Hola- dijo el

 Yo sonreí, no se, supongo que me hizo un poco de gracia, Justin y Austin, eran dos nombres muy parecidos.

-Ashley, estas preciosa- dijo Justin.

 Ella sonrío y se sentó al lado de Justin, yo también me senté, al frente de Austin, parecía algo nervioso.

-Bueno... ¿quereis que vaya a por algo de comer?- preguntó Ashley.

-No tengo hambre- dijimos Austin y yo a la vez.

 Los dos nos miramos, luego apartó la mirada. Pero yo lo seguí estudiando ¿de qué me sonaba este chico? ¿dónde lo había visto yo? estoy seguro de que lo había visto en alguna parte, ese pelo marrón oscuro, y los ojos negros con los que antes me había topado cuando nos miramos.

-Yo si tengo hambre- dijo Justin.- voy yo si quieres.

 Ashley intercambió una mirada con Justin.

-¿Que te parece si vamos los dos?

Justin la miró sin entender y luego Ashley, nos miró a Austin y a mi disimuladamente.

-Ahhh, claro, vamos los dos- dijo Justin mientras se levantaba de la silla.

Ashley también se levantó de la silla.

-Bueno, volvemos pronto- dijo.

Se dirigieron a la cola para pedir comida. Genial, esto era sin duda un plan para dejarnos a Austin y a mi a solas. El miraba a la mesa, al parecer esto resultaba un poco incómodo para ambos.

-Emm... yo soy Gabriella- dije por decir algo.

El levantó la mirada y me miró.

-Oh, lo sé, me lo ha dicho Justin.

Eso fue lo único que dijo porque luego sacó su móvil y miró la pantalla. Vale, el chico no era muy hablador. Estuvimos esperando unos minutos hasta que aparecieron Ashley y Justin, con bandejas de comida. Dejaron las bandejas encima de la mesa y se sentaron.

-¿y qué tal?- preguntó Ashley.

-¡Genial!- dije.

Ella miro a Austin y luego a Justin, éste se encogió de hombros. Me parece que su plan de emparejarnos estaba siendo todo un fracaso. La cena transcurrió, ellos hablando animadamente, mientras que Austin seguía con el móvil y yo para pasar el rato, me dedicaba a mirar la paredes del comedor y ver los dibujos que había, no sabía que eran, pero me divertía verlos, vi uno que parecía un caballero montado a caballo, y otro que parecía un perro. Cuando la cena termino, todos nos levantamos de la mesa y salimos fuera, creo que hacía más frío que antes, Ashley tembló un poco y Justin se quitó la chaqueta y se la puso encima. ¡Vaya! que caballero, como vien había dicho Ashley nos dedicamos a dar una paseo "romántico" aunque de romántico no tenía nada, yo me moría del frío. De repente Ashley se detuvo y dijo:

-Oh, vaya, se me había olvidado, tenía que ir a un sitio, ¿te acuerdas el sitio al que tenia que ir?- le preguntó a Justin.

-¿Qué sitio?

Ashley lo miró y el asintió.

-Oh, si, es cierto, ese sitio al que tenias que ir.

Ella sonrío.

-Exacto, ¿podrías acompañarme?

El asintió, y luego Ashley se dirigió a Austin y a mi.

-Bueno, vosotros podeis seguir dando el paseo ¿vale?- me miró a mi- nos vemos luego.

Cogió a Justin por el brazo y se alejaron los dos. Iba a matar a Ashley, estaba claro que se habian ido para dejarnos solos, otra vez. Me quedé ahí parada.

-Esto... siquieres puedes irte- dijo Austin a mis espaldas.

Yo me giré a el.

-Oh, ¿tu quieres que me vaya?- pregunté.

-No es lo que he dicho, lo que pasa es que... sinceramente, a mi no me apetecía venir a esta cita ¿no te molesta, verdad?

Negué con la cabeza.

-No, a mi tampoco me apetecía venir, Ashley me ha obligado.

El sonrío, tenía una bonita sonrisa, y era guapo. Se me seguía haciendo muy conocido, tenía que preguntarselo.

-Oye, yo... a ti ¿te conozco?- pregunté.

Asintió.

-Si, nos conocimos en la...

-¡No! yo lo voy a adivinar, déjame unos segundos.

Volvió a sonreír

-Como quieras.

Me puse a pensar, haber... ¿yo de que lo conocía? de la... ¿de la qué? haber yo lo había visto en la... ¡ya lo sabía! lo había visto en la ¡Biblioteca!

-¡Eres el chico de la biblioteca!

El puso cara rara.

-¿"El chico de la biblioteca"? creia que me llamaba Austin, entonces... ¿puedo llamarte "la chica que chocó conmigo en la biblioteca"?

Yo sonreí, era el, yo había chocado con el en la biblioteca y le había hecho caer a el y a sus libros, ya me acordaba de el.

-Lo siento.- me disculpé.

-No importa, ahora solo tengo que acordarme de no estar cerca de ti cuando lleve libros conmigo.

Volví a sonreír.

-El caso sería que no estuvieras cerca de mi en ningún momento, quien sabe, podrias ponerte a delirar y ver un gato hablando en Francés o un duendecillo al final del arcoíris.

Me miro divertido.

-Lo tendré en cuenta la próxima vez. No sabía que causaras ese efecto en los chicos.

Me encogí de hombros, Austin me estaba empezando a caer muy bien. De repente nos pusimos a andar nuevamente, hasta que llegamos a un banco y no sentamos, el echó la cabeza hacia atras y suspiro.

-Tu... ¿has estado enamorada alguna vez?- preguntó el

"Si, lo estoy, de un vampiro" pensé. Pero en cambio dije:

-No.

Levantó la cabeza y me miró.

-Yo si, al menos eso creia, hasta que ella rompió conmigo hace unas tres semanas- dijo.

-Vaya, lo siento.

El negó con la cabeza.

-Es igual, no tiene importancia.

El miró a otra parte. Por la forma en que lo dijo yo creo que si tenía importancia.

-Y... ¿por qué rompió contigo?- pregunté.

-No tengo ni idea, ella dijo algo como que yo era algo menor que ella- puso los ojos en blanco- esta en último curso, pero la semana pasada la vi con otro tío, que va a mi clase de Lengua, y creo que aun no tiene ni 17 años.

-Lo siento- volví a decir.

-No, yo soy idiota, y encima le... escribí una canción.

Le miré.

-¿Le escribiste una canción?- pregunté.

Asintió.

-Si, me gusta tocar la guitarra, y a veces me da por escribir canciones- dijo

-Eso es genial, yo siempre he querido aprender a tocar la guitarra, pero no soy muy buena.

El me miró.

-¿Cómo sabes que no eres buena?- preguntó.

-Eso deberias preguntarselo a mi profesor, era pésima. Me apunté a clases cuando tenía 14 años, pensé que seria divertido pero siempre acababa sacando de quicio al profesor. Como te digo, era malísima, no se me dan bien muchas cosas- admití.

El sonrió. Se puso a pensar.

-Si quieres yo podría darte clases, no me importaría. No tengo muchas cosas que hacer la verdad.

Me lo pensé, no era una mala idea.

-No se, ya te he dicho que soy muy mala, no me gustaría romperte la guitarra o algo asi- dije.

-Eso no pasará, si eras mala es porque tenías un mal profesor.

Lo miré un momento, y luego asentí.

-Esta bien, pero solo si me prometes que no me gritarás si te rompo la cuerda de la guitarra.

-Prometido- dijo llevandose una mano al corazón.

Yo sonreí. Definitivamente Austin me caia algo más que bien. Sonó su móvil, era ese tono que siempre suena cuando te llega un mensaje. El sacó el móvil del bolsillo de la chaqueta, miró la pantalla.

-Es... ¿un amigo?- pregunté.

El me miró.

-No, no tengo muchos amigos, solo Justin y un compañero de clase, no soy mucho de hacer amigos- dijo.

 "Como Jared" pensé. Yo ni siquiera lo había visto hablar con otra persona que no fuera Kate o yo.

-Oh, ¿entonces quién es?

Se puso un poco nervioso.

-Emm... pues... es... mi... madre- dijo- es un poco pesada, siempre quiere saber lo que hago.

Asentí, ¿pero había dudado mucho al decir que era su madre, o me lo parecia?

-Ya, las madres siempre son asi, pero solo es porque se preocupan por nosotros- dije mientras me frotaba las manos, hacia mucho frío.

-Lo se. Oye, tengo que... irme- dijo mientras se levantaba del banco- es algo tarde, tu también deberías irte ya, no es bueno andar sola por aqui.

-Ya...

¡Espera! ¿por qué decía el eso? lo miré con curisidad.

-¿Qué pasa?- preguntó al darse cuenta de que lo observaba.

-Nada... - dije mientras negaba con la cabeza- pero... ¿por qué has dicho eso?

El me miró.

-Porque... por estos sitios suelen pasar cosas extrañas, solo son historias, pero, de todas formas no deberias andar por aqui sola, y menos a estas horas.

Historias, vale, por un momento había creido que el sabía algo sobre el secreto de los de la "clase nocturna".

-Humm... claro, solo estaré aqui unos minutos más, no te preocupes.

Asintió.

-Nos vemos pronto- dijo mientras se dirigía al edificio de las habitaciones de los chicos.

Solté un suspiro, lo vi alejarse, hasta que acabé lo perdiendo de vista. Austin me caia realmente bien, me alegraba haberlo conocido. Sonreí.

-Vaya, parece que tienes un nuevo amigo- dijo alguien justo al lado mio.

¿Nuevo amigo? si, supongo que Austin era mi "nuevo amigo" y... ¿quien acaba de decir eso?
Miré a mi lado, y me llevé un susto al ver a Alex sentado justo a mi lado. Al parecer estaba tan metida en mis pensamientos que no me había dado cuenta de su presencia.

-Hola rubita- saludó el con una sonrisa.

-Oye, ¿cuántas veces te tengo que decir que no me llames "rubita"?- le pregunté.

La sonrisa se le ensanchó.

-Me lo puedes repetir un millón de veces, pero... no voy a dejar de hacerlo.

Puse los ojos en blanco, pero me alegraba mucho de verlo.

-No deberias estar aqui-dije.

-Vaya, te han dicho muchas veces esa frase, que ahora hasta la dices tu ¿eh?- dijo el.

Yo sonreí.

-No, enserio, Alex, no deberias estar aqui.- dije- alguien podría verte.

Se encogió de hombros.

-Me da igual que me vean. Es muy aburrido estar solo ¿sabes?

-Pues deberias buscarte un pasatiempo o algo asi.

-¿Cómo qué?- preguntó mirandome a los ojos.

Yo me quedé mirando esos ojos verdes, eran iguales a los de Sam, eran unos ojos muy bonitos.

-Rubita, ¿te pasa algo?- preguntó.

Aparté la mirada de el.

-Emm... eh... yo... no.

Me miró con curiosidad y luego sonrió.

-¿Qué?- pregunté.

-Nada.

Una ráfaga de viento gélido, me revolvió los cabellos, me puse a tiritar.

-¿Quieres mi chaqueta?- preguntó Alex.

-No- dije- ademas, yo me voy ahora, pero gracias.

La sonrisa se le borró del rostro.

-¿Cómo, pero ya te vas?

Asentí, mientras me levantaba del banco. Oí que algo se caia al suelo, me giré para ver que era, era un papel doblado. Ah, solo era un papel doblado. Pero, ese papel doblado... era mio. Alex se agachó para cogerlo, lo abrió y lo miró. De repente se puso serio, me miró.

-¿De dónde has sacado tu esto?- preguntó.
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Hola chicas!! siento haber tardado mucho en publicar, espero que no os hayais aburrido de leer tanto, bueno, me decís que os a parecido el capitulo ^^